Cartas oceánicas

Justicia para Cristiano


Ni siquiera los tres títulos de Ribéry deberían ser impedimento para que la FIFA entregue a Cristiano Ronaldo el Balón de Oro. Los números de un delantero se cuentan en goles y se multiplican por puntos, sencillo, el problema es cuando se dividen entre títulos y ahí es donde a nadie le cuadran las cuentas. Real Madrid se ha vuelto un enorme peso en la carrera de Cristiano, literalmente carga con el club en las espaldas. Basta con sacar la calculadora y restar sus goles en los últimos cinco años para entender la demoledora importancia que tiene en la historia del Madrid. 221 goles en 215 partidos con el de ayer frente a la Juve y 101 de ellos marcados en campos visitantes, lo que aporta carácter. Son datos que no pueden seguir pasando desapercibidos, la trayectoria de un futbolista impecable merece otro tipo de reconocimiento alejado de la comparación con Messi que tanto morbo ofrece al debate. Números al margen, su influencia en el campo es emotiva, en los peores momentos de una directiva que tiró dos proyectos a la basura, Pellegrini y Mourinho, Cristiano fue la roca que sostuvo la institución. Si el Madrid sigue imponiendo respeto en buena parte se debe a que alinea con el jugador más decisivo de los últimos tiempos. Está claro que Messi ha tomado una decisión, la selección argentina se volvió una obsesión para él y piensa llegar en condiciones al Mundial, se está cuidando. Cristiano en cambio cierra el año con un ritmo inalcanzable, someterlo a un juicio con el francés Ribéry sería injusto, no hay quién se crea el cuento que Ribéry es favorito al mejor futbolista del mundo. Cristiano no solo merece el premio en 2013, el futbol debe empezar a considerarlo entre los mejores jugadores de la historia.

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