Cartas oceánicas

"Invictus"

Hay buenos lugares para perder el invicto, el Barça eligió dos, Ámsterdam en Champions y Bilbao en Liga, ciudades donde puede mirarse al espejo. La Arena del Ajax y el eterno San Mamés dan cierto honor a las derrotas, cualquiera que sea el equipo, pero si es el Barça mejor, porque solo allí puede enfrentarse con su origen: balón y cantera. La ausencia de Messi, desaparecido esta temporada, apresuro la investidura de Neymar como sustituto, pero ni luces del último modelo brasileño, excelente jugador aunque incapacitado todavía para arreglar por sí solo un equipo al que le van pesando los años y que ha entrado en una terrible nostalgia “guardiolana”. Por cierto que el Bayern volvió a ganar (2-0 al Eintracth), y en Champions y Bundesliga sigue invicto. Sin ser aquel equipo de Bielsa, mezcla de arrojo y buen juego, el Athletic Club de Valverde, cuarto, ayuda a mantener junto con el Atlético de Madrid de Simeone, segundo, el poco prestigio que le queda a una Liga española donde las diferencias parecen irreconciliables. El hat-trick que pretende encumbrar a Bale contra un indigente Valladolid, es otro arrebato desmedido. Ni el Madrid de Ancelotti, a pesar de su inminente superación como equipo, ni el Barça de Martino, un cuadro que el argentino ha ido descosiendo podrán volver a competir en Europa mientras su Liga siga permitiendo tanto desequilibrio. Aun así quedan instituciones vivas del siglo pasado, el Athletic Club quizá sea la última capaz de destacar en un futbol que va cediendo terreno al modernismo, hasta el viejo San Mamés se modernizó es verdad, pero dentro, todavía conserva la dureza de un equipo tallado en piedra, madera y acero, el ultimo invicto que queda al futbol español, es San Mamés.