Cartas oceánicas

Indemnización para Guillermo Ochoa

Desde que Ochoa juega como titular el Málaga cambió la forma de jugar; su estilo es más ágil que el de Kameni, aporta sentido al juego. No se trata de atajar, obligación que cumple a cabalidad, sino de empezar el traslado de la pelota: su juego en la salida del balón liberó a los centrales de funciones engorrosas. Se convirtió en un catalizador para la defensa, dio confianza y fluidez a sus compañeros. Pasé una tarde mirando el marco de Guillermo Ochoa, de aquel partido contra el Sporting de Gijón, primero del guardameta mexicano como titular en Liga, me quedo con un momento. Al minuto 70 de ese juego cerrado, un aficionado malagueño con el salero de un boquerón levantó la mano en medio de un estadio tenso y gritó: “mexicano, pide una indemnización, mi cuñado es abogado”. Ochoa estaba cumpliendo una actuación redonda tras meses en el abandono. Pero el reloj, que es el mejor amigo de los porteros, le devolvió minutos robados. El parte médico y las últimas sospechas situaron a Kameni en la línea de banda. En menos tiempo del previsto el veterano portero parecía disponible para jugar. Ante el posible regreso, una encuesta alertó a la afición del Málaga que declaró preferir a Ochoa como titular. Faltando cuatro jornadas para el final de campeonato, su equipo se ubica en una posición sin privilegios: no pelea nada ni arriba ni abajo. El técnico, terco como la mayoría, tiene tomada la decisión: permitirá que Ochoa termine la temporada bajo los palos, no llevará la contraria a la tribuna, revalorizará la carta del guardameta y negociará su futuro en el equipo. Afincado en la Costa del Sol y padre de un niño malagueño, el portero tiene motivos suficientes para convertirse en un hombre importante en la ciudad. 

josefgq@gmail.com