Cartas oceánicas

Igualdad y libertad

Es tiempo para que las confederaciones sudamericana y centroamericana de futbol desaparezcan y replanteen su fundación como organismo unificado. Las dos entidades deportivas más corruptas del mundo, apenas han sufrido cambios en su organigrama y estatutos durante los últimos 30 años; tampoco se han movido a partir de la debacle que causaron en FIFA. Como sucede con las organizaciones apalancadas al tráfico de influencias, continúan enquistadas impidiendo el correcto desarrollo del futbol en nuestro continente. Las últimas decisiones tomadas en torno a la Libertadores, el torneo que debe funcionar como eje continental, vuelven a dejar muy claro que hay dos fuerzas opuestas: una jala para el norte y la otra tira para el sur. El futuro del futbol latinoamericano a nivel de clubes pasa por una necesaria unificación de todas sus competencias. Los esfuerzos comerciales y técnicos para poner en valor el juego desde la MLS y hasta la Liga Argentina en competiciones internacionales, tienen que ver con la homogeneización de los calendarios a todos los niveles, una propuesta de patrocinio por categorías. y una negociación de los derechos colectivos de televisión. Esto apenas sería el principio, los grandes clubes del continente, incluyendo en ellos a mexicanos y estadunidenses, son los que deben encabezar esta reforma. Hace mucho tiempo que Concacaf y Conmebol han dejado de funcionar, es momento para que el futbol en América cambie de rumbo. Pero ello no será posible mientras sigan existiendo dos organismos intentando sacar partido del mismo deporte. El espíritu de la Copa Libertadores de América, tan noble, enseña las bases para empezar un organismo nuevo y único, no se puede desaprovechar la oportunidad que ofrece el propio futbol.