Cartas oceánicas

El "Horrible" caso de Peralta

Amén: el medio mexicano se encomienda a Oribe Peralta; plegaria tardía. La canonización le llega con 29 años y a 7 meses del Mundial. Una pena que se haya perdido la inocencia de este jugador con Morelia, Monterrey, el mismo Santos y Jaguares. Antes de su revelación como goleador televisivo, Oribe fue regenteado por Romano 2 veces, Antonio Mohamed, Miguel Herrera, Wilson Graniolatti, Daniel Guzmán, Miguel Ángel Brindisi, Luis Fernando Tena y Diego Cocca, con quien empieza a destacar, hasta consolidarse con Benjamín Galindo y convertirse en el referente de Pedro Caixinha en Santos. Son 10 técnicos los que ha tenido en diez años de carrera en Primera División. Es lógico que entre tanto cambio su talento se haya diluido de una temporada a otra, siempre al servicio del entrenador en turno, que prefería cuidar la cabeza antes que formar jugadores. A Oribe le queda una Liguilla por delante, donde está obligado a acaudillarse en Torreón, y otro torneo corto para desarrollarse, después, los amistosos de siempre con la televisión y la etapa final de preparación con selección. Es todo lo que México puede ofrecerle a su máxima promesa rumbo a Brasil. Condiciones para jugar en Europa nunca las tuvo, o ninguno de sus entrenadores supo encontrarlas, incluido el Miguel Herrera de Monterrey, porque aquí se llega con menos de 25 años o lo mejor es quedarse en casa a ver al United de Chicharito por Sky. Pero a esa edad, Oribe era otro talento acorralado, preso de los torneos cortos y la estúpida teoría del campeonato. El suyo como el de muchos futbolistas mexicanos, empezando por los Sub 17, es otro caso para denunciar el secuestro de jóvenes talentos con grandes cualidades que juegan dentro de una Liga en cautiverio. 

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