Cartas oceánicas

Herrera tiene dos problemas...

Quince minutos, los primeros y los últimos dieron el triunfo a un apasionado León. En esas épocas del juego se deciden los campeonatos, una Final debe abrirse y cerrarse con fuego, así lo entendieron sus futbolistas que sin dar un partido brillante marcaron los goles en el momento exacto, al 11’ Peña y al 76’ Boselli. El resto de la noche fue de América, que mantuvo la planta de campeón después del 1-0 y hasta antes del 2-0. Atolondrados por la muchedumbre de jugadores que Herrera les colocó en medio campo, Montes y Peña apenas se vieron durante el juego, sin pausa ni paciencia en esa zona, León perdió el contacto con Britos y Boselli y el partido se entregó al cuerpo a cuerpo. Era la lucha que América buscaba, controlo buena parte de la Final, pero le falto espíritu para sellar el resultado. A Herrera no parecía molestarle volver al Azteca con un solo gol en contra, incluso parecía satisfecho. Pecó de sinvergüenza, porque jugando mejor frente a un rival errático, su dominio no marcó ninguna diferencia, le faltó garra, la que sobró a León para darle la vuelta a un partido que le empezaba a quedar grande. El título, suena bien decirlo, no está decidido porque el Azteca es un estadio muy duro en finales. Mucho debe mejorar León para salir campeón, aunque el resultado le acompañe, tendrá que salir a ganar el juego. En estos dos equipos se encuentra la base de la selección nacional, lo que no se encuentra en ellos, ni en ningún otro lado, son futbolistas mexicanos capaces de manejar los partidos con la pelota. Mucha intensidad, mucha velocidad, pero poco futbol del que hace falta para templar los juegos. Herrera tiene dos problemas, ganar el domingo y encontrar esos hombres del medio campo antes del Mundial.