Cartas oceánicas

Hecho en CU

Una selección nacional sin jugadores de Pumas era imposible de imaginar hace un par de décadas. La mayor cantera en la historia del futbol mexicano produjo durante muchos años generaciones de gran talento. Todo tipo de futbolistas cabían en Pumas, que ofrecía cobertura a la selección en casi cualquier posición del campo: goleadores contundentes, extremos muy habilidosos, mediocampistas de mucha garra, laterales con enorme vocación ofensiva, defensores centrales de alta escuela y porteros muy seguros. Pumas era una auténtica alacena para el futbol mexicano, que además, proveía a la mayoría de equipos del circuito cuando el Club según su política de venta, dejaba salir jugadores en forma cíclica cada tercer año al terminar una temporada que por lo general arrojaba algún título. Solía decirse que si Pumas andaba bien, la selección también. Pero no solo se trataba de jugadores, técnicos como Bora Milutinovic, Mario Velarde o Mejía Barón, formaron parte de ese proceso por aquellos tiempos donde el entrenador de Universidad, era casi siempre el candidato natural al puesto de entrenador nacional. Ese modelo que tenía su base en Pumas, se debió en gran parte a la gestión que hacía del Club y de la selección el ingeniero Aguilar Álvarez, un visionario cuyas teorías sobre el futbol, el deporte y la formación, continúan vigentes. La reciente lista con un jugador llamado de última hora causa nostalgia, pero obliga a una reflexión. A pesar de alinear con un buen número de mexicanos y llevar hasta el momento una temporada muy seria, Pumas debe preguntarse si su cantera está produciendo jugadores de calidad. El tiempo se encargará de contestar esa pregunta, lo que es cierto, es que hace muchos años no vemos una buena camada nacida en CU.  

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