Cartas oceánicas

La convergencia de Chivas

Guadalajara dio un paso natural en el mercado: la migración de los principales contenidos deportivos a la televisión de paga, fue necesaria para el desarrollo económico de cualquier Liga o equipo del mundo, y es urgente para impulsar la penetración de los sistemas digitales de información y entretenimiento en México. El mismo paso que ayer dieron las Chivas lo dará un buen día el Club América, cuando el Grupo Televisa considere que los partidos de las Águilas transmitidos en directo, son más rentables vendiendo suscripciones de Sky, que spots publicitarios en Canal 2. La decisión de Guadalajara no es un golpe a Televisa, principal operador de plataformas de pago en nuestro país, sino un motivo más para democratizar un sector que sigue esperando la aplicación de una reforma que garantice acceso a estos servicios a un mayor número de mexicanos. Chivas se convierte en un punto de equilibrio, el nuevo precio de sus derechos de transmisión se fijará en función del número de clientes que un producto de estas características sea capaz de generar por diversos medios: un canal de televisión afiliado a una plataforma, un servicio bajo demanda de sus partidos o un sistema propio que distribuya su señal a través de la red. En todo caso, Chivas no dependerá del mercado publicitario en el que se apalanca la televisión abierta, entra de lleno al mercado de usuarios que promueve el consumo digital. El audaz modelo Chivas-360, obliga a todos los equipos a replantearse un futuro aún más atrevido. La negociación conjunta de sus derechos de transmisión al estilo de la Liga, Premier, Serie A, Bundesliga o MLS, resolverá un principio fundamental de crecimiento y competencia: la verdadera independencia del futbol mexicano.

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