Cartas oceánicas

Gracias Cuba

El deporte latinoamericano abrazó la bandera cubana hace muchos años. Fueron sus metodólogos y entrenadores, quienes formaron la escuela más querida a través del continente de la que surgieron muchos campeones. Pero los cubanos no solo nos enseñaron, nos representaron. Hasta donde pudo, Cuba se mantuvo como una de las grandes potencias mundiales y la gran defensora de América Latina en los Juegos Olímpicos. Cada atleta cubano en el podio representaba un pequeño triunfo para nuestros países, arrasados por la extraordinaria estructura estadunidense, el poder europeo, el bloque británico y la gigantesca China. Cuba logró proteger el espíritu latino dentro del movimiento olímpico. Hizo que los Juegos, tan lejanos al tercer mundo, hablaran castellano. La investigación, la medicina cubana y sus prodigiosos atletas, fueron durante muchos años un importante medio para enviar un mensaje al mundo desde la isla. Había otra forma de hacer las cosas con menos dinero que ofrecía grandes resultados. El boicot norteamericano nunca pudo someter al deporte, sin embargo, el método cubano se fue debilitando a partir de la profesionalización y mercantilización de los Juegos. Juantorena, Stevenson, Ana Fidelia, Regla Torres, Félix Savón, Sotomayor o Iván Pedroso, son monumentos del amateurismo mundial. A pesar de ello, la Cuba amateur en Londres 2012 con 14 medallas, 5 de oro, siguió encabezando el deporte latino. Ni siquiera Jamaica con sus grandes velocistas ni Brasil, con la mayor inversión de su historia en preparación, se acercaron al portento cubano. Cuba acumula 208 medallas, 72 de oro, en la historia de los Juegos. Es el gran milagro del deporte. Tras el bloqueo, el último mito del movimiento se profesionalizará.   

 

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