Cartas oceánicas

‘Le God’

Al descanso de un partido hogareño entre Athletic Club de Bilbao y Real Sociedad de San Sebastián, dos apellidos vascos, se organizó un homenaje al futbol familiar. Ése donde los jugadores nacen y mueren en el mismo lugar. Por iniciativa del Athletic -no podía ser otro-, Iribar, portero que siempre vistió la misma camiseta, entregó a Matt Le Tissier el primer reconocimiento anual “One Club Player Award”, inaugurado ayer. Le Tissier tenía una delicada pierna derecha amarrada al cuerpo de un costalero del muelle de Southampton. Toda su vida jugó para ese club. Nacido en el archipiélago británico del Canal de la Mancha a 30 kilómetros de Normandía, creció en Guernsey: una isla dentro de otra isla. El día que dejó su pueblo para cruzar el Canal y pisar Inglaterra, dijo que para él había sido como viajar a la luna. Viéndolo así, su historia es la misma de muchos futbolistas desconocidos por el gran público, que nunca tuvieron la oportunidad de jugar en otro lado. Pero Le Tissier, a quien los ingleses consideran crack, tuvo una oferta del Liverpool que rechazó diciendo que sería fácil jugar en Anfield, pero prefería hacerlo al filo del abismo en Southampton. Vinieron a buscarlo Arsenal, United, y les agradeció: debe ser bonito jugar para ustedes, pero créanme, es más bonito ganarles. Lo intentó fichar la Lazio: no voy a entender su idioma, se disculpó. La Juve le ofreció un salario millonario: es demasiado dinero, perdón, no valgo tanto. Cuando por fin acepta un pre contrato del Tottenham, días después se arrepiente y lo rompe. En 2003 termina su carrera donde empezó. Jugó 528 partidos en Southampton, marcó 201 goles, cobró 50 penales, solo falló uno, fue ídolo de Xavi Hernández y en su isla le llaman Le God.

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