Cartas oceánicas

Figo: la mafia portuguesa

Luis Figo no era un gran orador, tampoco un futbolista carismático ni el líder supremo de los equipos donde jugó. Fue, eso sí, uno de los mejores jugadores de una época dominada por Zidane y por Ronaldo y uno de los grandes portugueses de la historia junto a Cristiano, Eusebio y Futre. En general el futbol mundial guarda un buen recuerdo de su carrera, repleta de títulos entre Barcelona, Real Madrid e Inter y un Balón de Oro, venciendo a Zidane y Shevchenko en el año 2000. Retirado, hizo algún amago por dedicarse a la dirección técnica siendo asistente de Mourinho en su etapa con el Inter. Tampoco existe gran constancia de sus aspiraciones como directivo. Figo, más bien, ha ido de aquí para allá como embajador del futbol portugués, practica el golf y es una especie de elemento decorativo en el entorno de UEFA. Pero sorpresivamente, durante un repentino ataque de castidad, decide lanzarse como candidato a la presidencia de FIFA y liberar al futbol de Blatter. A estas alturas cualquier cosa es mejor que Blatter. Sin embargo llama la atención el momento en que Figo lanza su candidatura. Hace unas semanas FIFA decidió prohibir la participación de fondos de inversión en la compra-venta de jugadores. Este modelo de bursatilización de las cartas de futbolistas inventado por el súper agente portugués Jorge Mendes, empezaba a convertirse en un sistema de control financiero sobre clubes y ligas enteras. La prohibición de FIFA, es un duro golpe para Gestifute, empresa del emporio Mendes, y gestora del primero y mayor fondo de futbolistas en el mundo: Quality Sports Investment. Figo no es una mala persona, pero su candidatura, ideada y respaldada por Mendes, es casi tan siniestra como la permanencia de Blatter.   

 

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