Cartas oceánicas

Fecha de caducidad

Hugo Sánchez y Rafael Márquez, por debajo de ellos nadie más. Un delantero puro y un central duro. La mejor historia del futbol mexicano la escriben ambos jugadores, los únicos que tienen un lugar en el orden internacional. No es la mejor noticia, pero años después, siguen vigentes. Y no se espera, por lo menos en un futuro próximo, que tengamos figuras de su talla. El regreso de Márquez con treinta y cinco años a las grandes ligas, es un golpe para la nueva generación de jugadores mexicanos. Aun el modesto Hellas Verona, prefiere fichar al caduco comprobado, que al joven por confirmar. Más sabe Márquez por viejo... Eso es lo que buscan los italianos, un capitán de selección nacional con trayectoria reconocida a nivel de clubes. No importa que tenga las bisagras oxidadas. Los herrajes de central sabio para abrir el campo y cerrar el vestuario alcanzan para remachar el armazón de un cuadro que busca sabiduría en la zona baja de un equipo menor dentro de una liga mayor. La Serie A reconoce la veteranía como valor. En Italia el veterano no es cascajo, es material de construcción. Márquez aprovecha el buen nombre que mantiene en Europa y se da el lujo de volver, es dueño de su pasado, algo que pocos futbolistas pueden disfrutar. Se retirará peleando en un campeonato rancio que juzgará desde el primer partido su contrato, renunciando a las zonas VIP de una liga light como la mexicana, donde se le trataba como leyenda. No es menospreciar al Club León, una institución sana, pero jugar en el Calcio, a su edad, y tras un Mundial brillante, más que un reconocimiento es un trabajo. Sea por razones familiares o profesionales, Márquez vuelve a un futbol competitivo y eso, parece causar envidia. Lo prefieren retirado.

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