Cartas oceánicas

FIFA no soporta a la Premier League

Para la Federación Internacional de Estadística e Historia del Futbol (IFFHS), otro organismo escrito con mayúsculas dedicado a cuestiones minúsculas, la inglesa es la séptima mejor Liga del mundo por debajo de la española, italiana, alemana, argentina, francesa y brasileña. Sin importar las fórmulas y los criterios que se utilizan en la clasificación, el lugar en que colocan a la Premier es una falta de respeto al deporte organizado. En tiempos donde el futbol necesita credibilidad, transparencia y empezar a recuperar sus instituciones, la Premier es una de las pocas organizaciones que quedan por imitar. Una Liga honorable dentro del campo y con inigualables principios fuera de él, que respeta como pocas al aficionando que asiste a los partidos y se preocupa como ninguna por los que miran su producto a través de la televisión. Que ha encabezado la lucha contra el racismo antes que cualquiera, extirpado la violencia de sus estadios como fundamento y pionera en el desarrollo de programas sociales y apoyo a sus comunidades. Que garantiza equidad en el reparto de ingresos entre sus equipos, multiplica cada año el valor de sus derechos y licita con pulcritud todos los convenios comerciales que suscribe. Que garantiza un papel protagónico al jugador en las negociaciones colectivas, que ofrece un sitio incuestionable y digno al arbitraje, atiende con buen juicio los acuerdos y traspasos entre clubes y genera constante valor a sus socios y patrocinadores. A una Liga que ha servido y sigue sirviendo de modelo deportivo, económico y social para el resto de Ligas, incluyendo la Champions por la que se le castiga, y cuya competencia es la más vista en el mundo, nadie puede atreverse a clasificarla séptima a escala mundial.

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