Cartas oceánicas

Extinción, desarrollo o exportación

En doceavo lugar del campeonato aparece el Crystal Palace, el equipo mejor colocado de los cuatro que son dirigidos por técnicos ingleses en la Premier League. Al cuadro de Alan Pardew, le siguen el Bournemouth de Eddie Howe en decimoquinto, el Newcastle de Steve McClaren en decimoctavo y el Sunderland de Sam Allardyce en decimonoveno. En esta mano de entrenadores se conservan los últimos aromas del futbol inglés: tierra mojada, madera, cerveza y hollín. De aquel juego aéreo y pulmonar quedan esos cuatro restos. En un par de temporadas más su estilo será una reliquia. Ninguna liga ha hecho tanto daño a su selección nacional como la inglesa. El triste ejemplo inglés, un campeonato que lleva treinta años propiciando la extinción de técnicos y futbolistas locales, es recurrente. Pero sigue funcionando para entender que la fortaleza de un campeonato no siempre es proporcional al éxito de una selección. El caso contrario es el alemán, once de los dieciocho equipos de la Bundesliga están dirigidos por entrenadores alemanes que confían en el talento local y asumen como propios los programas de desarrollo de su federación de futbol. El resultado es evidente: ninguna liga ha hecho tanto por su selección en los últimos años como la alemana. Entre Inglaterra y Alemania está el caso español, una Liga que por necesidad se volvió exportadora, impulsó los mejores años de su historia. En cuanto España empezó a colocar técnicos y futbolistas por Europa, su selección creció convirtiendo al español en un estilo dominante. El futbol mexicano, donde se piensa que el campeonato debe estar al servicio de la selección nacional, tiene tres opciones: seguir desnaturalizando su Liga, apoyarla desde la base o volverla exportadora.

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