Cartas oceánicas

La Eurocopa que engrandece

Francia, Alemania, Portugal y Gales, han llegado al final de un torneo en el que Europa, no se nos olvide, presentó 24 países sobre 55 asociaciones que forman el organismo. No ha sido la Eurocopa que esperábamos ni tampoco será la más recordada, pero resultó muy útil para redefinir el nuevo orden del futbol europeo. De Francia 2016 archivaremos a los valientes islandeses y a los aguerridos galeses, dos equipos que además de colorear el campeonato, han justificado, precisamente, la decisión que tomó la UEFA al extender el cupo de 16 a 24 selecciones.

Las selecciones pequeñas del bloque europeo salen fortalecidas rumbo a las próximas eliminatorias mundialistas. Muchas de ellas encontraron en la Eurocopa una oportunidad para ponerse en el mapa; y otras como Hungría, Irlanda del Norte o Polonia, empiezan a regresar a él. Todas ellas van a dar mucha pelea durante los próximos dos años. El camino a Rusia 2018 será muy transitado, los europeos, poco a poco, han ido emparejando el juego a nivel de selecciones hasta conseguir un torneo continental en el que ningún partido se daba por ganado antes de jugarlo. Es verdad que los equipos grandes han estado por debajo de lo que supone representar potencias futbolísticas, pero por otro lado, los equipos chicos han sabido competir con mucha dignidad y en algunos casos, enseñaron momentos de buen futbol. Sin embargo, ganar una Eurocopa, igual que ganar un Mundial o una Copa América, seguirá estando al alcance de muy pocos. Hace falta perder muchos torneos de esta categoría para lograrlo. Europa dio la oportunidad de jugar a 24 países, Gales e Islandia entre ellos, que hoy miran el camino al Mundial con otra perspectiva.   

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