Cartas oceánicas

Epidemia

“El calendario es muy apretado, desde septiembre jugamos miércoles y domingo, miércoles y domingo… y al acabar, tenemos el Mundial. No es una sorpresa que haya tantas lesiones y habrá más. En otros países no hay un ritmo tan alto”. La frase pertenece a Xabi Alonso, un caballo de hierro. Cuando Alonso estornuda al Madrid le da gripa, imprescindible como pocos en su equipo y selección. No hay queja en las declaraciones de Alonso, pero aclara el drama de las Ligas europeas y sus figuras en estas fechas. La epidemia empezó con Jesé, la promesa de Real Madrid se rompe el ligamento cruzado en octavos de Champions, siguió Víctor Valdés y Thiago Alcántara del Bayern, mismo instrumento musical, la banda que articula a la rodilla: el ligamento. Después Piqué, la cadera; Diego Costa evitó milagrosamente una rotura muscular, pero al día siguiente los isquiotibiales de Ibrahimovic no resistieron un sencillo cambio de ritmo, la imponente montura del sueco se rompió. Ayer cayó el último, Christian Benteke, delantero de Aston Villa y titular con Bélgica se rompe el tendón de Aquiles, adiós temporada y por supuesto el prometedor mundial con Bélgica junto a Eden Hazard. El calendario europeo es implacable, llegar sano y salvo hasta el final es posible, pero aunque se traten de accidentes, gajes del oficio, no se admiten descuidos. Un mal descanso, una desvelada de más, un cambio de alimentación, detalles mínimos, por extraño que parezca se vuelven claves. Suponen una temporada o un Mundial, que cuando llega, agarra exhaustos, muchas veces estropeados o a punto de la quiebra al jugador que actúa en Europa. Algunos inclusos terminan de romperse allí. Brasil 2014 es un sueño, sí, pero empieza por una pesadilla. 

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