Cartas oceánicas

El Liverpool salva a la Premier

El más querido de los viejos robles ingleses volverá a jugar una final europea, el Liverpool de Klopp, en su primera temporada, rescata el prestigio que sostiene a un club admirado en todo el mundo. El Sevilla, su rival en la Europa League, ha dominado este torneo con cinco finales y cuatro títulos, alcanzando así, un sitio en las escrituras del futbol que de otra forma jamás habría encontrado. Fundada como Copa de Ferias, su papel siempre fue secundario. Empezó como un trofeo de exhibición, con el tiempo se volvió un diploma de consolación y terminó convirtiéndose en una fórmula de financiación. Si la rancia Copa UEFA apestaba a cuero, la moderna Europa League huele a papel moneda. Un aditivo para clubes orgullosamente pequeños, que ofrece a sus aficionados y jugadores la oportunidad de asomarse al continente. La Europa League no engaña a nadie, su nivel es relativo, pero su valor es absoluto. Cumple una función vital para la economía del futbol europeo: sostiene a los clubes de clase media. Jugarla representa multiplicar taquilla, renovar patrocinios, distribuir una bolsa por derechos de transmisión y acceder a jugosos premios en metálico. Lo que permite mantener la competitividad de los torneos locales. Si no fuera por la Europa League, buena parte de los equipos europeos de Primera División no podrían cerrar sus presupuestos, las distancias serían insalvables, las aficiones morirían de aburrimiento, los campeonatos nacionales no tendrían mayor aspiración y el mercado de jugadores se detendría. Está hecha para vender y cumple con su objetivo: logra que equipos de perfil secundario como el Sevilla escriban grandes capítulos, y que algún equipo legendario como Liverpool recupere un poco de gloria.

josefgq@gmail.com