Cartas oceánicas

Derechos y obligaciones

La Supercopa de Europa es un título que cobra relevancia dependiendo quién lo gane, si lo alcanzan clubes como el Madrid, campeón de la Champions, es un trofeo de verano, pero si lo hubiera conseguido el Sevilla, campeón de Europa League, sería un título de vitrina y oropel. Lo ganó el Madrid, con dos goles del Cristiano, de clubes, no el de selección, todo en orden. El partido sirve para inaugurar la temporada europea, el Grand Prix de las Grandes Ligas arranca aquí. Con todas sus figuras, menos Di María y Xabi Alonso, suspendido, compareció el plantel de Ancelotti, quizá el más exuberante que el fútbol haya visto jamás. Tan solo en su medio campo hay más talento que en la mayoría de equipos de la Liga. Dentro de 50 metros pueden reunirse los mejores jugadores de las últimas generaciones, eso hace del Madrid un club que domina el tiempo y el espacio. Al estreno de Kroos, por ejemplo, hay que ponerle la primera estrella. El alemán se movió con los automatismos propios de futbolistas que llevan jugando años en el mismo equipo, cumplió con todas sus obligaciones. Lo increíble es que apenas tiene unas semanas de entrenamientos. Es un portento táctico. Kroos, por encima de James, es la gran contratación de Real Madrid. Al colombiano, como a todas las figuras precedidas de un gran acontecimiento, le han colgado la etiqueta de titular desde el primer partido oficial. No es para menos, el joven es el goleador del último Mundial. Pero habrá que verlo en su posición natural, la de media punta, un puesto que sin querer ocupa Benzema. El estilo del Madrid se adapta al de Kroos, pero no al de James, por ahora, un jugador que necesita más derechos que obligaciones, pero este es el Madrid, y en él mandan Ancelotti y Cristiano. 

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