Cartas oceánicas

Dependencia e independencia

Los deportistas catalanes han sido pieza fundamental en los éxitos colectivos e individuales de las representaciones españolas. Futbolistas, basquetbolistas, atletas o tenistas, nacidos en Cataluña, pero representando a España, vivieron los últimos tiempos en tierra de nadie. Para unos eran españoles y para otros, catalanes.

Dentro de esa acalorada ambigüedad fomentada en las tribunas más radicales de ambos lados, su responsabilidad fue máxima y en la mayoría de los casos, su respeto y sensibilidad entre una y otra postura, ejemplar.

A lo largo de este tortuoso proceso, los deportistas, con ese espíritu de unidad y sacrificio inherente a su profesión, dieron una enorme lección de civismo a la clase política. El deporte, nunca solucionará una crisis ni resolverá los problemas fundamentales de cualquier Estado, sin embargo, acude puntual y con ejemplaridad a sus compromisos sociales. Aquella histórica selección de futbol, campeona del mundo y doble campeona de Europa, asumiendo un estilo único, envidiable y propio, representó como pocos colectivos en esta historia, lo que puede alcanzarse cuando un grupo de personas sin importar ideologías o inclinación política, logra trabajando por una causa común. Los triunfos de ese legendario equipo, integrado en su mayoría por los grandes futbolistas del Barcelona, fue al mismo tiempo uno de los grandes triunfos de la heterogénea sociedad española. Un cuadro formado por lo mejor de cada casa, supo demostrar que desde la tolerancia, el diálogo y el bien común, había un camino rumbo al éxito. Pero los antiguos valores del deporte y la joven figura del deportista, por su autenticidad, son variables que los gobiernos suelen despreciar, son usados según convenga.

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