Cartas oceánicas

Decio: entre el pellejo de Pumas y la envoltura de Televisa

Bajo la camiseta de selección sudaba el cuero de Pumas. El pellejo del Club Universidad daba vida al equipo que Televisa empaquetaba. Dicho de otra forma: Pumas era la base, el método y el espíritu de México. La selección, en épocas que hoy parecen lejanas, funcionaba como institución. Había un pacto no escrito, pero bien asumido entre Televisa, la gran productora de televisión, y Pumas, el gran productor de jugadores, para administrar y dirigir al equipo. Televisa mandaba en las ventas y Pumas en el futbol. Así se entendieron durante años Guillermo Cañedo y después, Alejandro Burillo Azcárraga, accionistas de Televisa, y Guillermo Aguilar Álvarez (hijo), presidente de Pumas y hombre que desarrolló el concepto de cantera en México. Les guste o no a los aficionados de otros equipos, a los nuevos que desconocen la historia y a los medios que la venden según convenga, funcionó el binomio Televisa-Pumas. Antagónico por naturaleza, era ideal en selecciones. México no fue campeón del mundo, cierto, pero hubo una época donde la división económica y la división deportiva se entendían; porque estaban divididas con precisión. Ese proceso que aseguraba comprensión, se rompió. En parte, porque Televisa fue a más en sus ambiciones comerciales, y porque Pumas, fue a menos en su raza deportiva. La muerte de ningún dirigente marcó tanto al futbol mexicano como la de Guillermo Aguilar Álvarez. El regreso de Ricardo Ferretti a la selección, junto a la consejería de Mejía Barón, aplaudidos por todos, representan eso: un época sensata donde los que saben de futbol mandaron en la cancha y los que sabían de televisión, mandaban fuera. Decio, que lo sabe y lo vivió, debe convencer a Tuca para continuar aquel proyecto.

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