Cartas oceánicas

Del DT al CEO

Porto clasificó con orden, Real Madrid con pena, Bayern con facilidad, PSG con orgullo, Mónaco con suerte y Atlético con garra. Falta el Barça, jugando el mejor futbol de los octavos, y para mi gusto, clasifica Dortmund, que lo hará con humildad. Dortmund supo reconocerse como equipo en sus momentos más bajos. Ocho equipos muy distintos dirigidos por entrenadores que a su manera, enriquecen el juego. Lopetegui es especialista en jóvenes, Ancelotti amansa egos enormes, Guardiola habla, Blanc arriesga, Jardim convence, Simeone lleva a sus jugadores a límite, Luis Enrique cambia el orden de las cosas y Klopp es un líder natural. Por encima de cualquier característica estos ocho técnicos, antes que entrenadores de futbol, son auténticos administradores de empresas. Hoy en día no se llega a unos cuartos de final de Champions League sabiendo de futbol. Hacen falta una serie de conocimientos, preparación y desarrollo en otro tipo de materias, para estar ahí. La figura del entrenador con pants, silbato y gorra, acabó hace mucho tiempo. En este juego, tan estratégico fuera como dentro del campo, cada día influyen más factores. Comunicación, traspasos, gestión del tiempo, del entorno, tecnología, software, hardware, estadísticas, compromisos comerciales, obligaciones jurídicas, idiomas, diversidad cultural, logística, alimentación, medicina deportiva, planeación, estados de ánimo, estado físico, análisis de competencia, análisis de mercado, fichajes, cantera, buscadores de talento, métodos de entrenamiento, relación con aficionados, responsabilidad social y podríamos seguir con la lista, hasta demostrar que el director técnico en un equipo Champions League, es el puesto que más ha evolucionado de la industria.   

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