Cartas oceánicas

Cruz Azul: variable económica del futbol mexicano

La única salvación que tiene Cruz Azul es vender. Aún hay tiempo: su nombre, escudo, colores y porcentaje de afición mantienen valor en el mercado. Incluso su agonía representa una oportunidad de comunicación y marketing emocional para el grupo que se atreva a comprarlo. No hay forma para que este Club, que lo intentó todo menos deshacerse de sus propietarios, tenga futuro en una época donde la historia es cuestión de meses. Pero la trayectoria de Cruz Azul sigue siendo tan rica, que le alcanza para mantenerse en primer plano del futbol mexicano protagonizando un presente trágico. Si sus dueños son tan mercaderes como parecen, obtendrían un rendimiento considerable vendiendo la marca que da nombre a su leyenda. Una buena oferta sería suficiente para planteárselo. Lo triste es que no hay marchante. Y si no lo hay, significa que el futbol mexicano no es un mercado tan atractivo para invertir. Casos como el de Cruz Azul existen en todas las Ligas del mundo. La Premier es el mejor ejemplo: donde inversionistas árabes, orientales, estadunidenses o rusos, descubrieron en sus rancias marcas motivos comerciales para penetrar mercados, relanzar negocios o ganar influencia a partir del control de entrañables equipos de futbol.

Si nadie se atreve a hacer una oferta irresistible por un cuadro de enorme tradición en México, como lo es Cruz Azul, es porque nuestra Liga tiene escasas probabilidades de expansión. La demanda es una variable que demuestra el valor de un producto; en ese sentido, el producto forma parte de un almacén que lo distribuye, y por lo visto, ningún analista detecta oportunidad de negocio en nuestro futbol. La crisis de Cruz Azul es un factor económico que afecta el valor total del futbol mexicano. 

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