Cartas oceánicas

Conserve la distancia

Hace tiempo era común que México cayera por tres o cuatro goles, a veces más, frente a selecciones de categoría mundial. Italia, Alemania, Brasil, Holanda, Inglaterra, eran derrotas seguras y abultadas. Las distancias, como han decidido llamar los hombres de futbol a esta teoría reduccionista, en efecto se redujeron. Pero solo a nivel de selecciones porque a nivel de clubes, siguen siendo enormes. México y equipos de su categoría han crecido desde que sus futbolistas juegan en clubes europeos, no solo es que jueguen, sino que desean hacerlo. Quieren irse. Esa ambición que demuestra el jugador mexicano por escapar de la Liga MX, antes no existía. La selección lo agradece y desde entonces, se acabaron las goleadas. El año que termina el futbol mexicano enfrentó partidos de todo tipo. Fue capaz de perder con Honduras y Costa Rica, empatar con Jamaica, ganar en Nueva Zelanda, empatar con Brasil en Brasil, vencer a Croacia y Camerún, caer con Holanda y derrotarla en su casa. A nivel de clubes sin embargo, fue goleado por Barcelona y Real Madrid. Dos de las locomotoras que jalan al futbol mundial. En ambos partidos, el 6 a 0 de León en el Camp Nou y el 4-0 de Cruz Azul ayer en Marruecos, fueron derrotas categóricas. No solo por el resultado, Barça y Real Madrid ganaron sin mirar el marcador. El futbol que usamos a diario, el de clubes, el de Liga, es donde México sigue fallando. Mismos técnicos, jugadores veteranos, demasiados extranjeros, jóvenes que debutan tarde, promotores intervencionistas, torneos cortos, devoción por el Tri y desprecio por la Copa Libertadores. León y Cruz Azul, dos buenos equipos, como podían ser América o Tigres, son la verdadera medida del fútbol mexicano, conservan la distancia.

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