Cartas oceánicas

Consejo de sabios

El futbol creyó que Ronaldo era el sustituto de Pelé; que Matthäus era el de Beckenbauer, Van Basten de Cruyff, Zidane el de Platini, Messi de Maradona y desde luego Cristiano el de Eusebio. Compararlos es algo que obsesiona a los aficionados de antes y ahora, en ambos casos una pérdida de tiempo, porque el futbol como el deporte en general está hecho de eso, de tiempo. Que en épocas de Eusebio los espacios eran inmensos y la marca muy floja es cierto, como en la nuestra cualquier jugador con tres pulmones y motor turbo inyectado es figura, antes se corría menos y hoy el que no corre no juega. Pero la evolución del juego no tiene que ver con el estado físico, al contrario, cualquier crack de aquellos años habría triunfado aquí. La muerte de Eusebio sin perfil de Facebook ni cuenta en Twitter, coge por sorpresa a las nuevas generaciones que no entienden como hasta ayer existía un jugador portugués capaz de superar a Cristiano, el gran mito de las redes sociales. Si algún daño han hecho las nuevas tecnologías al futbol es que todo aquello que no puede verse en YouTube parece que no existe. Videos de Eusebio como de Di Stéfano y Pelé no abundan, quedan los relatos de padres y abuelos al aroma de un buen café y un puro para mirarlos, recrearlos. A esta transmisión de imágenes el futbol la llama memoria, hoy aniquilada por el streaming que ofrece una nueva leyenda cada semana. Del juego en los cincuenta y sesenta sobreviven Pelé y Di Stéfano, agreguemos a Beckenbauer y Cruyff, sumemos a Maradona. Ahí está el consejo de sabios que el futuro de esto necesita. Acabamos de perder a Eusebio y el tiempo nos ira reclamando al resto, aún tienen mucho futbol por enseñarnos, escuchémosles mientras vivan. 

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