Cartas oceánicas

Comarca

El mayor grado de identificación que alcanza un equipo llega cuando su organización, directiva, cuerpo técnico y sobre todo jugadores, son conscientes de formar parte activa en una sociedad. Esta conciencia social, establecida como responsabilidad social corporativa, no es común en el futbol. Se da mucho en Inglaterra, los clubes y la propia Premier la tienen muy asumida, aprovechan su empuje para apoyar el desarrollo de sus comunidades; también en Alemania, donde la mayoría de los equipos nacieron con una marcada personalidad industrial, lo que les vuelve organizaciones orientadas al trabajo y la vergüenza obrera. Hay menos compromiso en Italia y España, Juve y Barça son casos aislados, uno por denominación y el otro por su razón social, cumplen un papel muy bien definido dentro del entramado colectivo. En México hay pocos equipos que entienden esta responsabilidad. Pachuca fue el pionero, y los clubes del norte han intentado seguir sus pasos: Rayados tiene un manifiesto corporativo de profundos principios, Tigres va por el mismo camino, y Santos, cuya Comarca es un importante núcleo de esfuerzo común, ha logrado convertir al club de futbol en una auténtica institución en la zona. Fue precisamente Santos esta semana, quien volvió a dar una muestra de respeto por su comunidad al comparecer en bloque, directivos y jugadores, fortaleciendo los valores que provocan identidad con su población, inversionistas y patrocinadores. Pareciera que este tipo de actos son normales, incluso obligatorios cuando un equipo entra en crisis de resultados, pero no es así. Comparecencias como la de Santos van cargadas de una extraordinaria credibilidad gracias a su posicionamiento institucional: podrá perder partidos, pero identidad, jamás.

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