Cartas oceánicas

"Chicharito" por Benzema al 74’

La dignidad de los suplentes es uno de los valores más difíciles de gestionar para un entrenador. Son estos deportistas, sin importar el deporte, quienes mantienen el espíritu de competencia al interior de un equipo. Un buen grupo de suplentes ayuda a entrenar un buen grupo de titulares. Forman, sin quererlo, una de las herramientas más poderosas del cuerpo técnico: la humildad. Javier Hernández, aunque de esto se hagan bromas de mal gusto, ha hecho carrera de suplente en dos grandes equipos. Lo cual no le convierte en una súper estrella sino en un jugador de enorme dignidad. Algo que también se analiza con rencor. Pero esa dignidad de Chicharito, de la que Ancelotti se jacta dentro de su organización, fue traicionada en el Calderón. Desde finales de 2014 Hernández no ha contado para el técnico en ningún tipo de partido. Ni en los partidos sencillos ni en los partidos que están resueltos ni en los que están por definirse ni en los que hay que controlar el resultado. Frente al Atlético sin embargo, cuando el partido era una feria, durante la tarde más humillante de Ancelotti en el Madrid, el entrenador decidió meter a Chicharito al campo. Con el juego perdido 3-0 y habiendo hecho dos cambios, Jesé por Khedira e Illarramendi por Isco, Hernández entró por Benzema al 74’. El movimiento no cayó muy bien entre el grupo de suplentes que cuestionó la decisión ahí mismo. Hubo fuertes reclamos al entrenador. Hernández calentó, entró en juego y a pesar de sus limitaciones, luchó hasta donde el momento y el rival le permitieron. Ancelotti que ha demostrado ser un hombre muy justo, se equivocó. Le dio a Hernández, uno de sus suplentes más dignos, los minutos más indignantes de la temporada. La relación cambió.  

 

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