Cartas oceánicas

"Chepo": técnico duro para equipo nocturno

Visita León, recibe a Tijuana, juega el clásico en el Azteca, recibe a Tigres y cierra la campaña en el campo de Morelia. Quince puntos tiene José Manuel de la Torre en la primera hoja de su contrato. Con Chepo en la banca es difícil hacerse pendejo, Guadalajara saldrá a pelearlos. Sus primeros cinco partidos evitarán que sea un Club de Segunda División. Estos juegos serán más duros para sus jugadores que para sus rivales. Rehacerse como equipo en unas semanas poco tiene que ver con jugar. No recibir goles, anotar por lo menos uno, pelear cada centímetro, no cometer errores y mantenerse en forma, es lo primero que se pide a un cuadro profesional. Lo básico para cobrar. El plantel de Chivas no ha cumplido estos requisitos en dos partidos seguidos hace mucho tiempo. De eso no tienen culpa ni entrenadores ni directivos. Que recitan de memoria el “abc” del trabajo de futbolista que no es otro que lucha, concentración y rendimiento. Jugar bien es otra cosa. El futbol moderno acabó con los privilegios que tenían ciertas posiciones. Solía creerse que el 10 no presionaba, el 11 no defendía, el 8 no marcaba y el 5 no pisaba el área. No hace mucho tiempo los del 1 al 6 defendían, pero atacaban con timidez, y los del 7 al 11 atacaban, pero defendían con tibieza. El futbol de Chivas se detuvo en esa época. Se acomodó al viejo ritmo, no es intenso, tiene más derechos que obligaciones. Los planteamientos del Chepo van a tener poco misterio, no hay mucha ciencia en ello y tampoco quedan secretos en los jugadores que dirige. Se volvió un grupo descifrable y ordinario. Las Chivas se echaron. Del hundimiento del Guadalajara se escaparon muchos. Varios futbolistas incluidos, a los que solo se les veía por las noches.

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