Cartas oceánicas

La Champions o cómo cambiar de nicho

Los 1,257 millones de euros por temporada que reparte la Champions entre sus participantes, cubren en algunos casos hasta el 20 por ciento del presupuesto anual de un club.

El Atlético de Madrid por ejemplo, un equipo que en dos de las tres últimas ediciones del torneo ha llegado hasta el final, logró reflotar su economía, siempre quebradiza, gracias al reparto y beneficios asociados de la gran bolsa europea.

Al porcentaje de ingresos a corto plazo que significa jugar la Champions hay que agregar las ganancias que se generan en el valor de marca de un club a largo plazo: mejoras en los contratos de patrocinio, fidelidad de abonados, captación de nuevos aficionados y exposición mundial.  El Atlético ha aprovechado mejor que nadie este escenario: en poco tiempo dejó de ser un equipo local y lastimoso con gran historia, para convertirse en un equipo internacional y heroico de gran futuro; cambió su nicho.

A pesar de las enormes batallas que plantea en España, arrebatándole una Liga a Real Madrid y Barça, la Champions fue lo que devolvió la vida al Atlético. Su caso sirve para entender cuál es el modelo de negocio que dominará el futbol de clubes los próximos años.

Los campeonatos nacionales con repercusión limitada, empiezan a convertirse en un acompañamiento que necesita cada vez mayores incentivos internacionales.

En América, la Copa Libertadores requiere una profunda revisión comercial y organizativa, en la que clubes mexicanos y estadunidenses deberán tener un papel fundamental en el desarrollo. El protagonismo en torneos continentales es una de las grandes vías de expansión y crecimiento del futbol mexicano. Lo que para algunos representa un gasto, para otros es una inversión. Es momento de hacer cuentas. 

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