Cartas oceánicas

Boletos gratis para una derrota muy cara

La última derrota del América, 0-2 vs León en el Azteca, puede ser considerada una de las más caras en su historia: cayó en un campo repleto de boletos gratis. La iniciativa promovida con urgencia por el triunfo del Guadalajara en el Clásico, e impulsada por una voltereta épica del América vs Cruz Azul, hicieron creer que la decisión había sido un éxito: los aficionados formando largas filas, acudieron a recibir sus boletos a costo cero en taquillas, y el monumental estadio, reflejó un compromiso gratuito. No hay peor síntoma para una franquicia deportiva, que el costo de un boleto muy por debajo del precio de mercado. En caso contrario, la reventa aunque ilegal, es una variable que define con perfección la demanda que genera un equipo. La decisión de América planeada como mecanismo de fidelización, va en contra de la naturaleza del espectáculo. En una industria de alta competencia como la del entretenimiento, incluyendo en ella al cine, teatro, televisión bajo demanda, conciertos o espectáculos, no se puede recurrir a la gratuidad como promoción, por más que se crea que el costo cero garantiza apoyo. Regalar boletos causa aún más daño en el sector deportivo, donde en la compra de un boleto a precio justo, van implícitos el compromiso y la lealtad del aficionado. La gente debe saber que un club sostenible, es un club serio con sus finanzas; pero cuando se regala una entrada, el producto y la marca pierden valor que después es muy difícil recuperar. Pagar un boleto para ver a su equipo, es una obligación que el aficionado debe asumir como parte de su compromiso con los colores, exigir rendimiento al equipo en la cancha, es su derecho: la última derrota del América en el Azteca, salió igual de cara al equipo y al aficionado. 

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