Cartas oceánicas

Benzema: el autor intelectual

Karim Benzema, es uno de los futbolistas más elegantes de los últimos años. Correcto, silencioso y educado dentro del campo, representa como pocos jugadores la inocencia del juego. Toca la pelota con sencillez, se mueve en función del compañero y se las arregla para aparecer donde no llega nadie. Entiende el futbol con una naturalidad extraordinaria: pase, movimiento y espacio. No parece existir a su alrededor, ningún demonio que altere el pensamiento o los estados de ánimo de este delantero con gran capacidad creativa y un sentido común inusual en su posición. Benzema es una corriente de juego, el autor intelectual de buena parte de los goles de Cristiano con Real Madrid. Jugando al futbol piensa rápido, es el más ubicado y se desplaza con suavidad, fuera del campo, sucede exactamente lo contrario: pisa el acelerador de un Bugatti Veyron, toca lo que está prohibido y se mueve donde no está permitido. Con el balón en los pies es un peligro, sin él, es una constante amenaza judicial. A pesar de haber dormido en un calabozo, no hay indicios para creer que Benzema es un delincuente, lo que hay son muchas dudas para asegurar que en realidad piensa. Sobre algunos deportistas profesionales, en particular sobre los mejor pagados, recae una doble vida difícil de asimilar a tan corta edad. Se convierten en patriarcas de su complicado entorno, dan vueltas a la tierra sin entender el mundo y arrastran multitudes sin alcanzar la madurez. Casos como el de Benzema, un enorme talento involucrado en situaciones irracionales, suceden todos los días, solo hay que revisar las nóminas de todas las ligas profesionales. El futbol, con su enorme poder de convocatoria, protege, avala y en muchas ocasiones, legaliza la estupidez.

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