Cartas oceánicas

¿Por qué Ancelotti abrazó a "Chicharito"?

Entró en contacto treinta y siete veces con el balón, dos para recuperarlo contra su costado y otras tres, para trasladarlo al frente desde media cancha. Chicha, como le llaman Isco, James y Cristiano, jugó su mejor partido con Real Madrid, el más sacrificado. Sustituyendo a Bale al minuto 4, Javier Hernández cubrió esa zona del campo y asumió las responsabilidades que el galés evita. Dominó la banda derecha, se movió en todo el ataque y llegó a pisar la banda izquierda por donde tiró dos centros. Acudió a cada balón comprometido sin importar la distancia entre su posición y la jugada, incluso por arriba, donde ganó los tres balones que peleó. Fue uno de los jugadores que más kilómetros acumuló. Apoyó el juego de los mediocampistas con diecinueve pases de los que solo falló dos. Se desmarcó con inteligencia, intentó tres regates y completó uno: dentro del área, sobre la línea de meta desbordando a Angeleri antes de pasar a Cristiano el balón del tercer gol. Participó tácticamente en los otros dos. En el primero jalando la marca de Rosales, el lateral, y descolocando a Sánchez, el central, para que apareciera Pepe por dentro y Ramos entrara solo por derecha. En el segundo, bloqueó a Sánchez evitando que saliera a tapar el disparo de James. Remató dos veces a portería, un estupendo cabezazo rechazado por Kameni y otro desviado. Recibió dos faltas y cometió tres en trabajos de recuperación. Cayó una vez en fuera de juego. Nunca perdió la ubicación, todos sus movimientos fueron en función del equipo y aunque pisó menos el área, fue el más explosivo: Chicharito alcanzó la velocidad máxima del partido con 33.93 kilómetros por hora. Al final Ancelotti fue a abrazarle, sin marcar goles, se ganó la repetición. 

 

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