Cartas oceánicas

América para los sudamericanos

La Copa América del Centenario, edición para mercaderes antes que para coleccionistas, deberá revisar sus estructuras durante los próximos años si pretende convertirse en una cita regular. De nada vale el homenaje si a partir de ahora, los americanos del norte y el centro no la miran como propia. La Copa América tiene la obligación de crecer a lo largo: incluyendo un sistema de clasificación que motive al futbol de Concacaf; y a lo ancho: ganando entidad, nivel y seriedad. Pero sigue existiendo una brecha considerable entre las selecciones de Sudamérica y el resto de América, que impide al torneo convertirse en una auténtica competición continental. México y Estados Unidos, los únicos con estructura para organizar, pelear y ganar un campeonato, fueron echados de su evento con asombrosa facilidad: once goles en dos partidos marcaron el campeón y el subcampeón de América a los grandes representantes del norte. El sueño de una grande y única, Confederación Americana de Futbol, se diluye al comprobar que siguen habiendo enormes diferencias entre selecciones. Lejos de unir, la Copa del Centenario ha separado aún más a los dos grandes bloques continentales: al norte se mantendrá el dinero y por el sur seguirá el futbol. A muy largo plazo, el desarrollo del juego en nuestro continente dependerá del conglomerado que paso a paso, continúan construyendo los estadunidenses en su Liga. Con el tiempo, la paciente y organizada MLS será el eje que convoque a los mejores futbolistas de América en un mismo campeonato. Eso será lo más parecido a un torneo continental. Por arriba, parece haber mayores posibilidades de crecimiento para los equipos y jugadores de abajo. Sudamérica sigue estando muy lejos del norte y el centro.   

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