Cartas oceánicas

América para los americanos

Por primera vez en 100 años, la Copa América será un torneo continental. La iniciativa rescatada por Estados Unidos y Concacaf para 2016, parece el relanzamiento de un torneo precioso que con el tiempo se volvió otro evento que satura el calendario y en el que hasta China, por razones de mercado, asistirá para jugar como invitado en Chile 2015 como ya lo hizo Japón en Paraguay 1999 sin ninguna identidad. La última edición en Argentina 2011 fue depresiva. Solo Uruguay que llegaba como tercer lugar mundial dio alegría al campeonato. Derrotó en la final a Paraguay (3-0), que llegó hasta allí sin ganar un solo partido. El dato sirve para recordar el tipo de espectáculo al que asistimos. Conmebol, como la mayoría de organismos a la sombra de septuagenarios dirigentes, casi todos la zaga del dictador Havelange, no ha podido recuperar la grandeza de esta Copa que se supone, debería ser una alternativa al Mundial, como sí lo es la Eurocopa de Naciones logrando audiencias y adhesión mas allá de Europa. Muy lejos de ser un estímulo para el aficionado latinoamericano, la Copa América lleva un buen tiempo arrumbada en los despachos. Se oxidó tanto este trofeo, que resulta muy incómodo para clubes y figuras, es organizado casi por obligación y suele tener un nivel espantoso pese a la gran calidad que tienen los futbolistas nacidos en este lado de Atlántico. Hasta ayer, los sudamericanos habían preferido mantener la Copa lo más lejos posible de México y Estados Unidos. A pesar de tratarse de una edición conmemorativa, por su centenario, el torneo que se jugará en ciudades norteamericanas del 3 al 26 de junio del 2016 con 16 selecciones continentales, será en realidad, la primera Copa América de la historia. 

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