Cartas oceánicas

América Móvil

La fascinación que el futbol mexicano siente por el Mundial de Clubes, se explica desde el desprecio que muestra por la Copa Libertadores, una copa clasificada para adultos. Claro, competir entre semana es duro y jugarse un trofeo de fin de semana es cómodo. México no termina por entender que aplicando para campeón continental empezará a ganarse el respeto internacional. Pero el medio se emociona con cualquier torneo que en el título lleve el apellido “Mundial”. Demagogia. De mundial no tiene nada; es un documento rotulado por FIFA para que Toyota o Fly Emirates renuncien a organizar ese partido privado entre el club campeón de América y Europa, los protagonistas del evento: Bayern y Atlético Mineiro. El resto son coreografía, incluyendo a Monterrey, que con una de las chequeras y aficiones más sólidas del continente es cobarde, porque en sus objetivos nunca esta Libertadores. Para este año, Santos, León y quizá Morelia, tienen la oportunidad, una vez más, de competir contra el patrioterismo que endiosa nuestra Liga. Jugar Libertadores es un honor, pero ante todo, una obligación. Es curioso cómo los dueños enfurecen cuando se señala que México no está para competir en Brasil 2014, un torneo que arranca en octavos, y hacen la vista gorda cuando apoyamos la idea de que sus clubes tienen músculo para mandar en América. Lo de Monterrey en Marruecos es normal, el último ridículo del “annus horribilis” del futbol mexicano. El 2013 del León como institución ha sido importante, ejemplar, pero su grandeza en estos tiempos de YouTube no depende de un Campeonato local. 2014 vuelve a ser año de Libertadores para León, ahí está el reto del Club que pertenece a America Móvil, una empresa con estrategia continental.   

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