Cartas oceánicas

Afición de peso

En futbol, un director de marketing es tan bueno como lo sea el centro delantero. Puede modificar todas las variables que influyen al producto, pero si los goles no caen, no hay estrategia de mercado que sirva. Gestionar la riqueza, un intangible de colores, es el reto del marketing. Guadalajara en su desesperación cambió el orden de las cosas. Adjudicó un valor por debajo de las expectativas a ese intangible y llenó su estadio contra Pumas con una promoción exitosa. Puso precio a la pasión: un peso. Visto de otra forma, hizo una rebaja a la lealtad que el aficionado dice tener por esos colores. Chivas tomó una decisión delicada, abarató su marca en el momento más complicado de su historia y funcionó. En esta ocasión, el marketing influyó en el resultado deportivo. Ofreció al equipo un ambiente emotivo, lo comunicó bien y el aficionado aceptó el trato. Su próximo partido como local, ante Pachuca, vuelve a promocionarse con rebajas hasta del 50% presentando un boleto del juego frente a Leones Negros en el Jalisco. Si Chivas repite lleno y triunfo, será difícil que abandone esta dinámica promocional, pero estará malgastando esa riqueza que define a los equipos de convocatoria. El Westfalenstadion, campo del Dortmund, es el estadio de futbol con mejores entradas del mundo. Garantiza un 99% de asistencia en cualquier circunstancia. Le siguen Old Trafford con 98% y Anfield con 97% sin importar cómo se encuentren United y Liverpool. En estos casos, la variable precio no se ha movido durante sus peores campañas. Aficiones que llenan su estadio por encima de todos y bajo cualquier condición, jamás aceptarían que el club hiciera una oferta a cambio de su apoyo. No es lo mismo una afición de peso, que el peso de una afición.  

 

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