Columna invitada

José Miguel Nader y el golf

Pues sí, terminó la segunda etapa de esta temporada de la Gira Profesional Mexicana de Golf Banorte, y este torneo sí que fue especial, la Copa José Miguel Nader, en honor a quien arraigó el cariño y pasión de esta actividad a la familia entera, empresario, mexicano comprometido, abuelo, padre, amigo y promotor del deporte, entre ellas la equitación y el golf, fue así como lo celebramos por sexto año consecutivo en este torneo en el Lomas Country Club del Estado de México, solo que en este último, su memoria la acompañaron los treinta mejores golfistas mexicanos y extranjeros que han venido jugando este circuito desde el año pasado en lo que fue su primera edición.

No me imagino una manera más justa y emotiva de honrar a ese gran hombre que sembró en tanta gente el gusto y respeto por el trabajo fuerte, la fijación permanente por la disciplina, la obsesión por la honestidad, el ser como la luz de la luna, que alumbró, pero nunca deslumbró, ese fue en muy, pero muy pocas palabras mi abuelo Pepe.

Hace poco más de un año cuando empezaba a cuajar la idea de reconstruir un circuito mexicano de golf, no imaginábamos que después de varias temporadas de sequía competitiva encontraríamos el entusiasmo de tantos jugadores profesionales, mexicanos y extranjeros, así como de sus familias y amigos. Desde el primer torneo de la temporada pasada contamos con un full field, y si bien existía algo de escepticismo natural en algunos de ellos, el ambiente predominante fue el único que un deportista de alto rendimiento tiene que tener, el de vivir para ganar, el de existir para competir, el de competir para vivir.

No ha faltado quién regatea el esfuerzo hecho por la comunidad profesional de este deporte, argumentando que una gira de estas características vuelve cómodo al profesional evitando que salgan a jugar a Ligas de mayor trascendencia en el mundo, y me pregunto entonces, ¿lo que queremos es una Liga mexicana mediocre que su único objetivo sea lograr de manera muy esporádica desarrollar uno o dos jugadores en años que salgan de México? O convertirnos, con el esfuerzo permanente de todos, en una Liga ejemplo del mundo a donde los mejores jugadores mexicanos y extranjeros vengan a demostrar que son los mejores, y así regalarle a la afición mexicana un espectáculo de altísimo nivel que no hemos tenido nunca, ¿no será momento de romper esa camisa de fuerza en donde pensemos que estamos destinados a tener siempre divisiones inferiores y convertirnos en lo mejor del mundo?, ¿no valdrá la pena dejar de pensar en que este circuito sirva para ascender a la tercera división americana que sería la PGA Latinoamérica y en algunos años aspirar a un ascenso directo al máximo circuito del mundo que es el PGA tour, o en su caso al tour Europeo?

Así le gustaba pensar a José Miguel Nader, a mi abuelo, y no hay mejor legado que imprimir esa filosofía al menos en lo que nos toca hacer, que es ayudar a llevar al golf profesional mexicano a niveles no vistos antes.

Talento sobra, esfuerzo existe, entonces ¿porqué seguir pensando que siempre habrá algo mejor que lo nuestro? 

Twitter@pepemiguelb