Radio Pasillo

Somos una vergüenza

Dicen en mi pueblo, y dicen bien, que el deporte es un fiel reflejo de la sociedad. En México cumplimos al pie de la letra esta frase.

Los mexicanos hemos utilizado los torneos y campeonatos internacionales para sacar lo peor de nosotros, lo mismo es un aficionado alcoholizado, que un político haciendo trampa, un deportista coludido en actos de corrupción, un funcionario público manoseado mujeres, un directivo de atletismo robando dinero y, lamentablemente para el gremio en que trabajo, directivos de empresas de medios de comunicación robando.

Nuestras vergonzosas acciones en mundiales de fútbol, Juegos Olímpicos, maratones, estadios y lugares públicos son dignas de que nos levanten muros, nos desafilien del mundo civilizado o cancelen las visas.

De nuestro amplio repertorio de acciones irracionales están: apagar la flama eterna en Francia con los orines de Rodrigo Rafael Ortega.

Detener el tren bala de Japón por el simple gusto de un ebrio mexicano. En Sudáfrica, a un joven de nuestro país le pareció gracioso poner un sombrero charro en la cabeza de una estatua de Nelson Madela. En Brasil, a los ex-diputados panistas  Rafael Miguel Medina Pederzini y Sergio Israel Eguren Cornejo se les hizo fácil manosear una mujer y golpear a su esposo. 

El ex-presidente del PRI, Roberto Madrazo hizo trampa en el maratón de Berlín al correr sólo la salida y llegada a la meta. La Federación Mexicana de Fútbol inscribió a jugadores cachirules en las eliminatorias para el mundial sub20 de 1989. Los aficionados mexicanos al fútbol les parece divertido gritar puto en los estadios cuando despeja el portero y el ex-director del periódico La Prensa, Mauricio Ortega utilizó acreditaciones del Súper Tazón para robar en los vestidores cascos, zapatos deportivos y jerseys.

Bueno, hasta las vacas mexicanas salen mal libradas con el asunto del clembuterol.

Nuestro “folklore mexicano” nos ha costado multas, sanciones, sentencias de cárcel, descalificaciones y lo más importante, desprestigio. 

¿Hasta cuando seguiremos exhibiendo nuestra pobreza metal? No estoy pidiendo que seamos impecables en nuestro comportamiento, pero no podemos seguir arrastrando al país en nuestro comportamiento criminal y tramposo. Hemos transgredido las normas básicas de conducta y violentamos el principio básico de Benito Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”. 

Para cambiar este país, empezemos por nosotros en el deporte. Seamos racionales.