Radio Pasillo

La verdad histórica

Diego González tomó la decisión de irse de Santos Laguna a mitad del mes de noviembre de 2015, cuando se enteró de que Luis Zubeldía sería el nuevo entrenador de los albiverdes. “Viejas” diferencias entre Diego y Luis que quedaron guardadas del paso de Zubeldía como director técnico de Lanús, entre 2008 y 2010, y que provocaron que “El Pulpo” dejara la escuadra granate y tuviera una breve estancia por Rosario Central, salieron a relucir.

Diego y su hermano, Leonardo González idean el plan para regresarlo a Argentina por la vía del “Fast Track”.

Sondean a los dos equipos de Avellaneda, Independiente y Racing, esto para diciembre de 2015.

Es Leonardo quien sale a hablar con los medios de comunicación en su país. Será él y sólo él quien hable, manifieste y declare públicamente los deseos de su hermano por volver a su país. Diego se encargará del trabajo de presión en Santos Laguna.

Los Diablos Rojos le informan a Leonardo que no hay recursos económicos para buscar la adquisición del “Pulpito” y es Racing quien muestra interés por contratarlo, ya que en ese momento estaban armando al equipo para la Copa Libertadores 2016, en la que jugaban el repechaje con Puebla en febrero de este mismo año. Ahí empieza el trabajo intenso de presión de Diego ante Santos Laguna y de Leonardo con los medios de comunicación en Argentina.

Leo fue quien se encargó de informar puntalmente del estado de las negociaciones y cada acercamiento que había entre directivas.La Academia envía tres ofertas a Santos Laguna que son rechazadas por Alejandro Irarragorri, debido a que todos los pagos son a plazos y por un porcentaje del valor de la carta del jugador.

La última oferta y la forma en que Racing manejó las cosas, en coordinación con Leonardo, molestaron al dueño del club lagunero, quien explotó en una entrevista de radio en Argentina.

Diego se tuvo que quedar en Santos y Racing fracasó en su intento de ganar la Copa Libertadores, pero Leonardo dejó que las cosas se enfriaran cinco meses sin quitar el dedo del renglón. A principios del pasado mes de junio, la señal de arranque para indicar que la negociación se retomaría, pero en esta ocasión, con un final feliz, fue cuando Diego González envía una foto a Argentina de un tatuaje que se hizo en el muslo derecho, la cual envió por WhatsApp con la frase: “Me quiero subir al barco celeste”.

El dinero chino que llegó a Racing por la venta del delantero Roger Martínez hizo posible la compra de Diego en 2.5 millones de dólares para Santos, pago en efectivo, en una sola exhibición y libre de polvo y paja. Una venta histórica. Fin de la historia.