Radio Pasillo

Nuestro repudio a la autoridad

Mañana inicia la Copa Confederaciones y la FIFA soltó la amenaza de que si los aficionados mexicanos gritan durante los partidos: ¡eeeehhh, pu…..oooo! sucederá los siguiente: el árbitro solicitará al sonido local para que invite a los aficionados a no seguir gritando esa frase.

Segundo, el árbitro detendrá el partido hasta que los aficionados detengan el grito y tercero, de plano se suspenderá el juego.

Siendo como somos los mexicanos, apostaría a que, al menos, cada uno de los tres cotejos del tricolor se van a suspender unos minutos por este asunto del grito. Nuestra idiosincrasia es clara: no respetamos la autoridad en ningún orden o nivel social, político, económico y legal.

La FIFA con todo lo corrupta y retrogada que es, ostenta el título de la autoridad y, como tal, ya emitió una orden, detener el grito en el despeje de los porteros. Comparto la opinión de que la FIFA maneja una doble moral desde tiempos lejanos. Le dio, así literal, una Copa del Mundo a la Italia de Benito Mussolini en 1934. Se hizo de la vista gorda en Argentina 1978 con la dictadura militar; tomó a Corea del Sur de la mano, con el arbitraje, para llevarla a semifinales en el mundial de 2002 y creó una red de corrupción para darle la organización de la Copa del Mundo 2022 a Qatar, un país que ha utilizado la esclavitud para construir los estadios que albergarán el torneo y del que se tiene la documentada sospecha de que apoya al terrorismo islámico.

Mi memoria toma como referencia la famosa “Ola” que México aportó al fútbol en el mundial de 1986, preguntó: ¿por qué no aportamos algo sano al deporte en lugar de una groseria?

Tuvimos la oportunidad de haber gritado 10 palabras de nuestro nutrido idioma español y elegimos una grosería como aportación. Porque hasta eso, en todos los países de habla hispana la palabra puto significa lo mismo, no hay variantes ni doble significado.

Este asunto que promovieron las televisoras de cobertura nacional en México se salió de control cuando apareció en el mundial de Brasil y a FIFA no le causó ninguna gracia. 

Hoy, el asunto de las multas acumuladas por la Federación Mexicana de Fútbol está a punto de tocar el juego y espectáculo en la Copa Confederaciones. El desenlace de esta historia será la aplicación de sanciones severas y nosotros, como mexicanos, quejándonos de la autoridad, aunque nos lo hayan advertido.