Radio Pasillo

¿Qué te puedo decir?

En una calurosa noche de verano lagunero, al finalizar una improvisada y sorpresiva reunión de amigos, ya con algunos “drinks” de por medio, justo cuando nos retirábamos, uno de los invitados chocó de espaldas con el librero ubicado en la sala de la casa sede del convite, provocando que el retrato de bodas del anfitrión cayera de una altura de dos metros y provocó que se rompiera el vidrio del marco.

El causante del accidente solo atinó a decir: ¿qué te puedo decir?No hay mejor manera de intentar explicar al deporte mexicano, fiel reflejo de la sociedad en que vivimos.

Alfredo Castillo fue nombrado hace unos meses como director de CONADE y encontró que las federaciones deportivas de nuestro país son una oda a la corrupción.

Gastos sin comprobar, facturas apócrifas, viajes injustificados, presupuestos inflados son solo una muestra de los altos niveles de corrupción que el señor Castillo encontró, quizá, por la mente del director de CONADE, pasó el regresarse a Michoacán.El basquetbol es el segundo deporte más practicado en México, después del fútbol pero es un verdadero nido de víboras a nivel federativo.

El entrenador Sergio Valdeolmillos renunció hace un año porque le debían dinero de viáticos y  salario.  Los jugadores como Gustavo Ayón habían decidido no regresar al tri del baloncesto porque no había apoyos, para colmo de males cuando los convencieron de regresar, resulta que no había uniformes.

Varios jugadores seleccionados nacionales tienen meses sin cobrar su sueldo en la Liga Nacional de Basquetbol porque los equipos Halcones Rojos de Xalapa y Veracruz no tienen dinero.

Cuando uno piensa que no habrá nada peor que lo del basquetbol, entonces aparece como por arte de magia la Federación Mexicana de Natación y levanta la mano como niño emocionado dándonos una bella  cátedra de corrupción cachirulesca, cuando un portal de internet especializado en natación se percato que nuestra acuática federación alteró los tiempos de los tritones para inscribirlos en el campeonato mundial de natación.

Peor aún fue el accionar de los acuosos federativos, primero negaron la alteración de registros y luego la aceptaron diciendo que fue de buena fe para que las jóvenes promesas aztecas tuvieran un aparador en donde foguearse.Lo peor de los federativos del deporte mexicano reluce cuando los atletas mexicanos que dan preseas internacionales no tienen ni entrenador, como es el caso de Aida Román quien tiene meses sin entrenadora porque la coreana que la entrenaba simplemente no le pagó su sueldo la Federación de Tiro con Arco.

Para rematarla, Aida tuvo que soportar un trato que definió como de “delincuente” cuando se reunió con Alfredo Castillo, quien al parecer, confundió a la medallista olímpica con un autodefensa michoacana.Y ante todo esto, llega a mi mente aquella pregunta en forma de disculpa de aquella reunión de verano: ¿Qué te puedo decir? El deporte es un fiel reflejo de nuestra sociedad.