Radio Pasillo

No es pecado hacer negocio con el deporte

El problema es negar que el deporte debe ser un negocio para subsistir, el que sea: fútbol, béisbol, básquetbol, box, taekwondo, artes marciales mixtas, ping pong, cricket, tenis, automovilismo o el que usted guste, necesita ser un negocio para poder ofrecer el espectáculo del entretenimiento a los aficionados.

¿Qué vende el deporte? Emociones, las cuales están generalmente ligadas a tres situaciones: la fidelidad de una persona a un equipo o deportista; el principio básico de que un débil le puede ganar a un fuerte y tener un trofeo o copa en disputa.

En nuestro país, ningún deporte se pudo desarrollar como masivo hasta que la televisión abierta se involucró en el fútbol. Ni siquiera el béisbol pudo conseguir ser de masas por la televisión. Hubo una época en que los toros tuvieron proyección porque se transmitían las corridas de la temporada grande de la Plaza de Toros México en la década de los 80´s del siglo pasado.

El fútbol mexicano está en plena etapa de recomposición como negocio ya que el viejo sistema de subsidiar el espectáculo a través de empresas privadas o inversión de gobiernos estatales y municipales está caduco, ya que los gastos operativos de las franquicias tienen como base el pago de los derechos de televisión.

El problema está en que las cadenas de televisión mexicanas están en plena crisis financiera debido a la baja en sus ventas por publicidad debido a internet.

Pues esta situación no es ajena al fútbol. Las televisoras no están dispuestas a pagar más dinero por los derechos de transmisión ni tampoco adelantar dinero a las franquicias sin una garantía de no descenso. El equipo Puebla es el primero en sufrir una intervención administrativa por parte de Tv Azteca, ya que le adelantaron dinero por los próximos tres años para sus gastos operativos en la próxima temporada de la Liga Mx, pero Grupo Salinas quiere recuperar su inversión en caso de que la franja descienda.

A doce días de iniciar el torneo Apertura 2017, Lobos BUAP no llega a un acuerdo con Televisa para firmar contrato debido a las discrepancias entre las cantidades que pretenden ambas partes.

El fútbol mexicano tendrá que hacer algo que pocas veces en su historia ha conseguido: arrojar ganancias y dejar de ser subsidiado.