Radio Pasillo

Los patos le tiran…a los patos.

37 años después del problema de la ANABE que casi termina con el béisbol mexicano, otra vez surge un serio conflicto que amenaza con dar el golpe letal a la tercera liga profesional en nuestro país, después de la Liga Mx y la Liga Mexicana del Pacífico.

Las partes en conflicto son los dueños de las franquicias, divididos en dos grupos,uno de 8 equipos: Diablos Rojos, Sultanes, Tigres, Oaxaca, Saltillo, Tabasco, Campeche y Durango.El otro de 7 equipos: Puebla, Yucatán, Laguna, Monclova, Tijuana, Veracruz y Aguascalientes.

El tema del pleito es: jugadores mexicoamericanos. El primer grupo quiere poner límite de 3 peloteros, el segundo quiere mantener sin restricción el número de jugadores con doble nacionalidad.

El asunto ha llegado a tal grado que existe la posibilidad de jugar dos ligas en el próximo verano con 8 equipos cada una. Mi pregunta es ¿qué les hace pensar que están en posición de tener éxito con dos ligas de béisbol?

Es increíble que en medio de una severa crisis financiera por la que atraviesa la Liga Mexicana, que ha provocado el movimiento de dos franquicias, Broncos y Delfines, los dueños de equipos se pongan a pelear como niños chiquitos, haciendo su berrinche. 

Me queda claro que cada grupo en lo último que está pensando es en el golpe letal que le van a propiciar a un deporte que apenas trata de asomar la cabeza después de haber sufrido por años las consecuencias por el asunto de la ANABE.

Los conflictos han llegado a tal grado que el Plinio Escalante no está seguro en el cargo de presidente de la Liga Mexicana de Béisbol y hay amenazas de demandas judiciales por ambos lados para pelear por el registro de marca.

A menos de que meta mano en este asunto el Comisionado de Grandes Ligas, Rob Manfred, debido a que el béisbol profesional en México está afiliado a grandes ligas, no veo como se pueda meter al orden a los niños que se están peleando por los bates y las pelotas.

No es justo que el béisbol, sus aficionados y quienes seguimos este deporte quedemos en medio de una pelea infantil, basada en egos personales y hechando por la borda años de esfuerzo por mantener el barco a flote, tras los eventos de 1980. Son patos tirándoles a los patos.