Radio Pasillo

De misiles y bats en Cuba

La imagen del día de ayer en La Habana, Cuba mostraba a Barack Obama sentado al lado de Raúl Castro, en la tribuna detrás de home, del estadio Latinoamericano, donde jugaron un partido de exhibición las Mantarrayas de Tampa Bay y la Selección de Béisbol de Cuba.

Justo hace un mes vi un reportaje en televisión de los eventos más importantes que se dieron en la década de los 60’s.

¿Qué hubiera sido del mundo si John Kennedy y Nikita Jruschov hubiera tenido la oportunidad de ver un juego de cualquier deporte?, digamos basquetbol o hockey sobre hielo. Porque la verdad no creo que el entonces presidente de la Unión Soviética hubiera tenido alguna idea de como se juega el Rey de los Deportes.

Tal vez, el mundo no hubiera estado al vilo de la tercera guerra mundial. Nuestros abuelos se habrían ahorrado las tensiones de la crisis de los misiles en Cuba en octubre de 1962 que por poco, pero muy poco, termina con detonaciones de armas nucleares.

¿Qué hubiera sido de Cuba si Fidel Castro hubiera tenido un poco de talento para jugar béisbol en su país? Bahía de Cochinos sería conocida por sus playas y no por un frustrado intento de invasión del 15 al 19 de abril de 1961.

Hoy, tal vez, Guantánamo sería un desarrollo turístico y no un centro de detención que será tristemente recordado por torturar personas con sospechas de ser terroristas.Aun así, el deporte siempre fue protagonista en las horas más aciagas de la era comunista.

La isla caribeña fue un país altamente competitivo en Juegos Olímpicos, aplicando un programa de alto rendimiento que aprovechó la inercia de la URSS y Alemania Oriental, hasta que la fiesta socialista terminó en 1992 y los deportistas cubanos empezaron a desertar de su país, aprovechando torneos internacionales, para buscar mejores condiciones de vida.

Lo mismo desertaron beisbolistas, gimnastas, boxeadores, futbolistas o atletas, que entrenadores y hasta uno que otro directivo del deporte cubano.En mi época de adolescente vi como irrumpió en grandes ligas un pelotero llamado José Canseco, extraordinario con el bat y una nulidad a la defensa como jardinero derecho.

Siempre recordaré las charlas con el inolvidable Pedro “Charolita” Orta en el estadio de la Revolución hablando de su querida Cuba y el equipo Mariano con el que debutó como profesional en 1943.

En fin, que ver a un presidente de los Estados Unidos de raza negra a lado de un presidente de Cuba que no era Fidel, es una imagen que mis abuelos y padre no hubieran creído, aunque les mostrara la imagen del estadio Latinoamericano de La Habana, con la narración de Jacobo Zabludovsky en el noticiero 24 horas.