Radio Pasillo

El juguetito está saliendo caro

Es la frase que escuche del jefe administrativo de la empresa propietaria de un equipo de fútbol cuando el presupuesto del club se salió de control cuando apenas iba la mitad de un torneo corto. Toño (q.e.p.d) un administrador hábil e inteligente, ordenó recortes en los diferentes departamentos administrativos del equipo, sin embargo, sabíamos que el problema no eran los gastos corrientes, estaba en los gastos operativos, sobre todo salarios de jugadores, gastos médicos y de manutención del terreno de juego.

Es un hecho que el fútbol mexicano tiene rato que reventó la burbuja inflacionaria en la que se metió desde principios de la década de los 90’s, cuando las empresas de televisión abiertas de cobertura nacional dispararon el valor de los derechos de transmisión hasta que se dieron cuenta que el costo financiero de subsidiar 20, y después 18, franquicias de fútbol era insostenible.

La burbuja inflacionaria fue aprovechada por promotores, sobre todo de jugadores extranjeros, como Carlos Hurtado y Guillermo Lara, solapados por presidentes de equipos que se dedicaron a saquear las finanzas de clubes de primera división y liga de ascenso. El irrisorio régimen de transferencias tenía como objetivo eliminar a los intermediarios en las contrataciones de futbolistas y lo único que ocasionó fue darles mayor poder e influencia.

En un desesperado intento por corregir el problema de los números rojos en los equipos de fútbol se implantó la regla 20-11 para obligar la alineación de jugadores menores a los 20 años de edad pero los promotores eliminaron la regla bajo el débil argumento de que los elementos de fuerzas básicas debían ganarse su lugar en las alineaciones titulares.

El cambio de nombre a Liga Mx buscó solidificar el punto comercial de la liga que permitiera equilibrar las finanzas de las franquicias, pero las cosas fueron para peor, ya que ningún proyecto de Liga de Fútbol Profesional va a funcionar si los equipos negocian de manera individual sus contratos de televisión, en lugar de hacerlo en bloque.

Hoy en día los salarios de futbolistas y entrenadores están disparados, el número de patrocinadores en México está limitado y las televisoras abiertas están en retirada del transmitir el fútbol nacional e internacional.

Replantear el negocio es absolutamente complicado pero no imposible. Financieramente, sabemos que la viabilidad del fútbol mexicano está en recortar el gasto de nómina de futbolistas y cuerpos técnicos, parece fácil pero no lo es. De ese tamaño es el reto que tendría Cesifut si entra a la Liga Mx con Monarcas Morelia.