Radio Pasillo

La intensidad de los argentinos de Santos Laguna…

Para reclamarle al árbitro es admirable. Con toda la furia, con toda la pasión con toda la vehemencia que uno agradecería que disputaran cada balón, cada mano a mano o cada pase, la dejan en la cancha pero para reclamarle al central.

El juego en Toluca terminó el pasado viernes con una airada protesta de los santistas porque no les gustó que Jorge Isaac Rojas pitara el final del cotejo cuando los jugadores albiverdes se encaminaban a la portería de los Diablos Rojos, en la que no estaba Alfredo Talavera porque se había ido al área contraria a rematar un tiro de esquina.

Y lo peor del caso, es que el entrenador Luis Zubeldía fue de los argentinos que más le reclamó a Jorge Isaac, manoteando y señalando al árbitro por haber tomado la decisión que el reglamento le confiere: terminar el partido cuando mejor le parezca.

Es así, aunque no guste, es el árbitro y sólo el árbitro quien determina en que momento pita el final.

Mi pregunta es: ¿y qué pasó con el resto de los 90 minutos de juego? ¿Por qué el equipo Santos Laguna hizo muy poco para ganar el juego y no dejar en una decisión arbitral el destino del resultado? Porque el primer tiempo en el estadio Nemesio Diez fue terrible, un espectáculo de bajísimo nivel para los aficionados, un absoluto somnífero para repetir el partido como a las 2 de la mañana en épocas de insomnio. 

Y no me digan que había muchas bajas en el terreno de juego, porque éste asunto se limitaba a dos futbolistas: Jesús Molina y Martín Bravo, el resto del equipo es el mismo que abrió los juegos ante Pachuca, Dorados y América.

De Buen cubrió muy bien la ausencia de Molina pero no se le puede pedir que enmiende los errores de Diego González. Y si Zubeldía ya sabe que Javier Orozco tiene un nivel de juego bajo, ¿para qué lo pone en la alineación titular?El juego de Santos se descompuso a tal grado, que hasta Agustín Marchesín empezó a entregar balones a los jugadores de Diablos Rojos en la salida, que terminaron en disparos a la portería lagunera.

La media cancha sigue perdida, Néstor Calderón, Ulises Dávila y Bryan Rabello poco o nada contribuyen a poner balones a los delanteros. Mendoza y Tavares se las tuvieron que arreglar solos para llegar al área contraria, acarreando el balón 30 o 40 metros.

Con de Buen y Molina en el campo mañana frente al América y con Carlos Izquierdoz tan intenso como su reclamo del viernes anterior, y varios partidos atrás, Santos Laguna sería tan competitivo como los Rayados, líderes del torneo y primer clasificado a la liguilla.