Radio Pasillo

La final del miedo

Tigres y Rayados representan la máxima expresión de la pasión de los aficionados por sus respectivos equipos. Si la rivalidad es tan grande que causa desborde de pasiones en partidos de la fase regular del torneo de Liga Mx, la situación escala a niveles nunca antes vistos en la final del torneo Apertura 2017.

La disputa por el título que tuvo anoche su primer capítulo en el estadio del Volcán de San Nicolás de los Garza, fue la primer muestra del temor que causa entre las propias autoridades de los municipios de la zona urbana de Nuevo León.

La seguridad ha sido la principal preocupación en esta final. La situación ha llegado a tal grado que el equipo ganador del campeonato no festejará en la Macro Plaza, incluso se ha dado a conocer, por parte de las autoridades, que no se permitirá festejos de los aficionados.

Dos preguntas se desprenden de la decisión antes mencionada:

¿cómo van a impedir que los aficionados del equipo ganador se reunan en la Macro Plaza? y segunda: ¿entonces las autoridades de Monterrey saben del nivel de irracionalidad que existe en la fracción radical de aficionados de ambos equipos?

Porque con tanto tiempo que esperaron los regiomontanos para ver su final en el torneo de liga, parece injusto que la fiesta de la victoria no pueda concluir en el lugar de tradición por excelencia en la Sultana del Norte.

En este punto debe existir consciencia en ambas partes, Tigres y Rayados que la gran cantidad de pasión que generan sus seguidores está en un punto que es incontrolable, incluso para su entorno.

Debemos recordar que Rayados buscó evitar que los aficionados de Tigres ingresaran al estadio en Guadalupe, Nuevo León con playera de su equipo porque no pudieron controlar varias broncas que se presentaron hace seis meses en un clásico regio.

El temor de peleas, broncas o disturbios en el entorno de la final del fútbol mexicano ha sido palpable. Los clubes Rayados y Tigres saben del problema que representa no controlar a sus aficionados, ambiente que permeó a lo largo del tiempo al cultivar la rivalidad.