Radio Pasillo

El feo estadio Azteca sacó las debilidades

Se veía horrible con la tribuna vacía y sin butacas. Todo sea porque el próximo 21 de noviembre luzca sus mejores galas para el partido de la NFL.Santos Laguna es un equipo que esta en proceso recuperarse después de una profunda crisis.

Cuando te recuperas de una enfermedad, cualquier cosa, por mínima que sea, te hace recaer. Bueno eso le pasó al conjunto lagunero el sábado pasado.Las cosas no pintaban bien desde que nuestra compañera Maribel Rangel nos informó el pasado jueves que Néstor Calderón no iba a jugar por gripa. La ausencia del “Labión”, de entrada, eliminaba la posibilidad de que Andrés Rentería o Jorge Tavares tuvieran balones filtrados que los pusieran de frente a la portería de Moisés Muñoz.

Bryan Rabello, Ulises Dávila y mucho menos Jesús Molina o Diego González tienen capacidad de poner un balón de 25 metros con ventaja para los delanteros.

Así que una parte del ataque albiverde estaba anulado.Ya en el partido, las cosas se ponen peor con la infortunada lesión de César Ibañez, ya que, de entrada, no había un jugador con perfil natural que cubriera la posición y segunda, Ibáñez tiene la capacidad de arreglárselas sólo sin ayuda del volante de recuperación que debe tener por ese lado con el famoso Pulpo.Kristian Alvarez entró a cubrir la ausencia de Ibáñez y el equipo se descontrola porque al no haber recuperación de medio campo, los defensas quedan mano a mano con los delanteros amarillos y son superados en velocidad y talento. 

Los últimos 25 minutos del primer tiempo fueron de completo dominio americanista y a Santos le salió barato irse perdieron sólo por un gol, al medio tiempo.Aquí hago una pausa.

Es importante que los jugadores del medio campo santista tomen conciencia de que sus aportaciones individuales no pueden ser aisladas o sólo en juegos dominados. Rabello y González deben imponer carácter y personalidad en momentos de apremio.

El chileno y el argentino se desaparecen de la contribución efectiva de juego y nada los hace regresar. Ahí anda Jesús Molina corriendo por todos lados para tratar de tapar la hemorragia que provoca la ausencia de sus compañeros en medio campo.

En el segundo tiempo, América del nervioso y temeroso Ignacio Ambriz opta por jugar al contragolpe y le deja el balón a Santos, lo que aprovecha mayormente Luis Angel Mendoza para atacar el sector derecho amarillo. 

Final del partido trepidante, mano dentro del área que el árbitro Erick Yahir Miranda no marca penal y posterior contragolpe de las Águilas que culmina en el gol de Andrés Andrade. Se perdió porque Santos esta justo en talento.

Si le falta una pieza, el castillo se viene abajo. Y más cuando los que deben aportar un extra, no aportan.