Radio Pasillo

Y sin embargo, se mueve.

El equipo Santos Laguna jugó terrible el partido de anoche en el TSM ante Pachuca, y decir eso en un torneo en el que han tenido al menos seis juegos para el olvido, ya es mucho decir.

Sin ofensiva, con solo dos llegadas de gol en 90 minutos, con un medio campo improductivo, con la lesión en el hombro izquierdo de Agustín Marchesín, la única buena noticia que tuvo la escuadra albiverde es que aún puede ganar la eliminatoria de cuartos de final anotando un gol y no recibiendo anotación en el estadio Hidalgo.

El entrenador Luis Zubeldía reconoció ayer que su equipo jugó mal, sin embargo, este reconocimiento debió aparecer hace siete semanas cuando se agudizaron los problemas ofensivos para generar jugadas de peligro en el área contraria.

Los Tuzos tuvieron toda la banda derecha con Hirving Lozano para hacer y deshacer en ataque porque José Abella sigue esperando la ayuda de Diego de Buen en medio campo, quien a su vez sigue esperando que lo pongan de titular por méritos propios y no por suspensión de Diego González.Santos tiene una sola jugada de gol armada en el actual torneo; es el cobro de tiro libre de Néstor Calderón para que remate El Pulpo, así se la aplicaron a Dorados y Morelia pero cada vez que el argentino anota los albiverdes no ganan.

Zubeldía no tiene capacidad para inferir que sus problemas ofensivos parten de la falta de confianza de sus futbolistas en la media cancha. Las dudas e inseguridad invaden a cada elemento ofensivo que alinea, ya sea Calderón, Mendoza, Dávila o Rabello, el que sea. A pesar de los pesares, Santos Laguna aún se mueve en la eliminatoria.

Lo mejor de ayer es el resultado, empate a uno, tal como se fue al estadio del Volcán hace un año para eliminar a Tigres con gol de Tavares.

La pregunta es: ¿Zubeldía querrá superar la adversidad? Comenzando con su toma de decisiones, que ha dejado mucho que desear en este primer semestre del año.Estamos en el mes de mayo jugando liguilla y el equipo lagunero va para atrás en su nivel de fútbol.

Mientras escuadras como Rayados, Chivas, León o el mismo Pachuca suben su nivel, los santistas van para atrás, y eso preocupa y aleja a los aficionados albiverdes de la tribuna.