Radio Pasillo

Te lo dije...

Era terrible cuando tus papás te decían esta frase luego de advertirte 20 veces las consecuencias de hacer algo indebido o con pocas probabilidades de éxito.Pero esta frase aplica al fútbol mexicano a la perfección y para muestra, tres botones.

No había que ser un genio para saber que la estancia de Sergio Bueno como entrenador de Cruz Azul no iba a terminar en bueno términos y así ocurrió cuando fue despedido el pasado lunes por la noche. Sergio es un director técnico que ha funcionado en equipo de media tabla hacia abajo, donde nadie cuestiona sus decisiones y agrupa jugadores que rescata del olvido o retiro para darles una nueva oportunidad.

En la Máquina Celeste, sus ideas, usos y costumbres chocaron con el promotor del equipo, y al final del día, con los jugadores. Hasta el más fiel aficionado cementero sabía que Bueno, no sería.

En Chivas, Néstor y José Manuel de la Torre aceptaron regresar al Club Guadalajara a sabiendas de dos cosas: que en su primera etapa habían terminado en muy malos términos con el dueño, Jorge Vergara, quien en la primer crisis severa que se presentara los iba a correr, además, hechando tiros de ellos. ¿Y que pasó? Justo lo que era del conocimiento de todos nosotros, Jorge los despidió a ambos tras un mal arranque de torneo, sin avisarles, sin darles la cara y hablando pestes de Néstor y Chepo.

En Santos Laguna, los resultados y los hechos no corrían bien bajo la dirección técnica de Pedro Caixinha. Un torneo sin calificar (apertura 2014), otro que se calificó esperando un resultado en día domingo y posterior campeonato, previa frase: “estoy cansado de trabajar y recibir tan poco”.

Seis jornadas después de haber iniciado el actual torneo se cayó lo que estaba sostenido con pinzas y el portugués terminó “renunciando” al puesto, tras ceñirse la corona.

La pregunta:  ¿es tan difícil prever o percatarse de que el destino de una decisión o persona acabará mal? Digo, porque no había que haber asistido a cursos en el instituto Johan Cruyff o haber hecho el curso de alta dirección para saber que Sergio Bueno no iba conseguir el añorado campeonato para Cruz Azul o que Jorge Vergara iba a terminar por despedir, bronca incluida, a los de la Torre o que Caixinha tenía su imagen tan desgastada en todos los frentes del fútbol mexicano, que no duraría mucho en Santos.

Y luego estas decisiones de lógica común se trasladan a la selección mexicana y se expotencializa la falta de conocimiento de nuestros dirigentes: entrenadores de selección mexicana que no terminen procesos, interinos a diestra y siniestra, jugadores que se apoderan del control del equipo, patrocinadores que interfieren en las convocatorias, y todas esas cosas que provocan la famosa frase del “ya merito”, que no es otra cosa que “el hacemos mal las cosas”.