Radio Pasillo

El día después de mañana

Algún día tenía que suceder. Algunos de los participantes directos en el fútbol mexicano iban a provocar una suspensión de jornada en la Liga Mx. Los futbolistas tuvieron varios motivos, oportunidades y ocasiones de llevarlo a cabo pero la cobardía los amilanó. También pudieron ser los trabajadores de la federación, los entrenadores, bueno, hasta el propio Decio de María tendría motivos para suspender una fecha de nuestro balompié.

El asunto de las sanciones a Pablo Aguilar del Club América y Enrique Triverio del Toluca fue sólo la punta del iceberg del problema con los árbitros en nuestro país. Las cosas que los han obligado a sacrificar, las presiones a las que son sometidos y el trato déspota de jugadores, directivos y aficionados del que son objetos no se reducen a un partido de fútbol, se extienden a su vida personal y laboral.

Fui testigo de las llamadas telefónicas que reciben al medio tiempo de los juegos para regañarlos, por no decir amedrentarlos, por decisiones que tomaron en el primer tiempo. Cuando me percaté de su carácter duro e intransigente tuve que entender que cuando todos, literalmente todos, te mientan la madre tienes que desarrollar un caparazón bastante grueso para no liarte a golpes con cada una de las personas que cree que tiene el derecho de rayarte el disco solo porque es una costumbre en nuestro país y el fútbol.

Agregamos que en un tiempo fueron obligados a dejar trabajos, familia y residencia para llevar a cabo cursos de arbitraje en tres zonas geográficas del país. Que en cuanto un propietario de equipo o directivo respinga de su trabajo son relegados. Tienen a un presidente de la Comisión de Arbitraje, como Héctor González Iñarritu, que no sabe nada del tema arbitral, pero nada.

Y para poner la cereza en el pastel, ahora los jugadores los cabecean y empujan sin ningún tipo de sanción, incluso justificando las acciones con versiones tan inverosímiles como que Pablo Aguilar se resbaló al acercarse al árbitro Fernández Hernández. Para colmo de los colmos, modificaron la redacción de la cédula arbitral para aminorar el castigo.

Los dueños de los clubes de todas las divisiones del fútbol mexicano se tienen que dar cuenta que la forma en que han “trabajado” es obsoleta e inoperante. Así como reventó el problema con los árbitros van a estallar otros asuntos que les ocasionarán más pérdidas de dinero. Esta fue sólo la primera llamada, primera.